viernes, 25 de octubre de 2013

BAFTA 2012

Los BAFTA (los premios de la Academia Británica de Cine) ya son un hecho, ayer noche, en unas tres horas televisadas y una escueta alfombra roja donde desfilaron las más rutilantes estrellas, se dieron a conocer, en el marco de la Royal Opera House de Londres, los ganadores de la noche: The Artist volvió a salir gloriosa, con varios premios, entre ellos el de Mejor Película y el de Mejor Actor, de nuevo para el carismático Jean Dujardin.

Lo cierto es que los ingleses saben cómo hacer un evento, era mi primera vez viendo la gala y disfruté totalmente. De hecho, la noche fue mucho más amena que los Oscar de años pasados y desde luego con mayor savoir faire que los Golden Globes, los británicos saben bien cómo sacar su flema inglesa y hacer eventos con clase. ¿La receta? Un escenario emblemático y una puesta en escena elegante y sin excesos; un presentador de lujo: el contundente, inteligente y locuaz Stephen Fry; grandes dosis de ironía británica, una entrada musical con Tom Jones por los 50 años de James Bond; y saber amenizar con agilidad y continuidad, es decir, dejarse de entretenimientos vacuos, ir a por los premios, y convertir al presentador en un personaje útil dentro del engranaje de la gala.

Una gala cuyo patio de butacas estaba hasta la bandera de personajes icónicos, desde Brad Pitt hasta Gary Oldman, pasando por Meryl Streep, George Clooney o Martin Scorsese. Michael Fassbender, Tilda Swinton, Christina Ricci, Jessica Chastain, Viola Davis o (sí, inluso ella) Penelope Cruz, también dieron color a una noche bastante llena, de por sí, de momentos hilarantes: El beso de Brad Pitt a la audiencia, pedido por un travieso Stephen Fry; el instante cenicienta de la olvidadiza Meryl Streep, quien perdió un zapato de camino a recoger su Bafta como Mejor Actriz y que fue salvada por ese caballero inglés que es el maravilloso Colin Firth. También, las menciones de Cuba Gooding Jr. sobre la "masculinidad" del siempre elegante Michael Fassbender, el francés de Fry y el inglés de Dujardin (lo está perfeccionando); así como la cara de emoción de Daniel Radcliffe, la ceguera de Billy Bob-Thorton; o el "desparpajo" gangasta de Adam Deacon; y la aparición estelar de Hugh Jackman y Russel Crowe, los mejores showman de la noche.

Respecto a la entrega de premios, poco dejó la tragicomedia francesa The Artist al resto de candidatas. Oldman se quedó sin Bafta y poco se llevó El Topo. Su guionista, de hecho, dió gracias a que la película muda no fuera una adaptación literaria, mientras recibía el premio por
Mejor Guión Adaptado.
Respecto a tierras patrias, Almodóvar, eso sí, se llevó un Bafta a casa por La piel que habito como mejor película extranjera. A falta de otras sorpresas, grandes artistas se subieron al escenario:
Martin Scorsese recibió un premio honorífico y Max Von-Sydow entregó otro al también homenajeado John Hurt.
Ciertamente, tampoco parece que vaya a ocurrir nada inesperado dentro de un par de semanas en la entrega de las estatuillas doradas en L.A, no obstante es mejor no caer en la tentación de anticipar eventos y disfrutar de éstos y de los festivales tal como van viniendo. Y disfrutar del cine, claro está, como bien dijo Stephen Fry culminando la gala de la forma más brillante posible. Una noche espléndida, y muy inglesa (aunque todo hay que decirlo, ¡bastante llena de americanos!).

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