domingo, 27 de octubre de 2013

Blancanieves y el cazador

Alejada de la fallida comedia Mirror Mirror, Snow White and the Huntsman es una historia oscura de la que resulta difícil salir decepcionado. Brutal en muchos aspectos, y magníficamente bien hecha en otros tantos, está llena de texturas, colores y efectos a la altura del espectáculo. De hecho, sin resultar desbordante en su originalidad, sabe re-escribir el cuento de hadas consiguiendo lo que la Alicia de Burton se dejó en el camino, que la trama esté a la altura de la estética. La película, sin miedo a adentrarse en la decadencia y la belleza que habita en lo tenebroso, está excelentemente facturada por Sommers, sobreponiéndose a un guión con problemas de cimentación y un personaje principal con innumerables goteras. La fotografía y el movimiento de cámara son una auténtica maravilla; y junto con el vestuario y la excelente banda sonora (incluida la canción final de Florence + the machine) dotan al film de una calidad a la altura de las exigencias.

No obstante, Snow White carece de dimensión emocional. ¿Dónde está su historia? ¿Sus sentimientos? ¿Sus líneas de guión? Más que una heroína enfrentándose a su pasado (y a su destino), parece dejarse llevar por el resto de personajes y situaciones para, tras resucitar de la muerte, obtener un ímpetu que poco se ve recompensado en escenas de acción. En comparación con el resto de las Blancanieves adaptadas este año, la de Kristen Stewart es la más cercana al cuento tradicional (por mucho que le peguen una espada a la mano). Una muchacha que huye constantemente llevada por las circunstancias, con la profundidad narrativa de una moneda de céntimo. No obstante, hay que decir que Stewart se esfuerza, una pena que su aparición en pantalla esté tan poco compensada:
o te la crees en todo momento, o en ninguno.
Muy por encima quedan el resto de personajes, incluido el del príncipe (Sam Clafinn), aunque sea en medio de unas cuantas incongruencias narrativas (¿dónde está el mínimamente emotivo reencuentro?), o el cachas de Hemsworth, un más que convincente cazador. Entre él y la soberbia Charlize Theron (como la más maléfica de las reinas), le roban la película a la chica del cuento. Lo cierto es que Theron hace un papelón y su personaje es, de lejos, el más interesante de un film entretenido y bien hecho, con ciertas carencias de fondo, pero que se puede permitir fluir con naturalidad entre unas bien administradas dosis de acción. Oscura y osada, Snow White and the Huntsman genera una atracción que deja con ganas de más. Aunque no sea precisamente con Blancanieves como leading role...

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