domingo, 27 de octubre de 2013

Decepción cinéfila: Dark Shadows - Un show sin alma.

El problema con Dark Shadows, es que hay más shadows que otra cosa. Si bien el guión no está firmado por Burton, y éste está basado en la serie original, el sello del director más variopinto de los últimos tiempos se encuentra en todas partes; aunque con más con desatino que otra cosa. Burton ha llegado a ese punto en su carrera en el que ni los decorados, ni su actor fetiche Johnny Depp o Helena Bonham -Carter (perfecta, eso sí) son suficientes para animar un cotarro pasado de vueltas. Con un ritmo desacompasado, una trama con incesantes goteras, un montaje errático y falta de tono: es una comedia? una sátira? un drama? sin conseguir, en cualquier caso, estar a la altura de ninguna de las tres opciones; acaba por quedarse en poco más que una simplista y estrafalaria caricatura que sólo los más fans sabrán apreciar.
A pesar de tener algunos momentos brillantes, y bastantes líneas de diálogo -cool-, resalta más por una suerte de lunatismo extravagante falto de humor inteligente; dejando a la familia Collinwood como un mero atrezo banal y sin fondo, sólo para centrarse en la faceta más ñoña de un personaje con tantas posibilidades como Barnabás, y en, eso sí, una maquiavélica (y demasiado despechada) Eva Green. Lo que se vende en el tráiler queda más que desvirtuado en una película que prometía una aguda y ecléctica sátira y se queda en "otra de Burton" que, en cierta medida, tampoco está tan mal. Lo mismo sólo le hacen falta unas vacaciones.

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