domingo, 27 de octubre de 2013

Película del mes: El Caballero Oscuro-La Leyenda.

Es complicado estar a la altura de las expectativas y a la vez cerrar trilogía. Sobre todo a día de hoy, cuando resulta cada vez más difícil dar una vuelta de tuerca definitoria, tal y como ya hizo el propio Nolan con el Caballero Oscuro previo. Así pues ¿ha conseguido Batman renacer? La respuesta es sí, y con él un genuino y excelente Christian Bale, quién, no obstante, ha tenido que llevar a su personaje, una vez más, hasta lo más bajo. Y es que en El Caballero Oscuro Renace, Christopher Nolan vuelve a crear un microcosmos, con una Gotham más real y hecha pedazos que nunca, donde en el espacio de casi dos horas y media se cuentan no una, sino varias historias, para cimentar y desarrollar un final de cuatro actos que siempre consigue, precisamente, renacer de sus cenizas justo cuando podría olerse el desastre. En cierto sentido, esta última entrega es capaz de reunir las dos películas previas bajo un mismo techo y cerrar el ciclo. Precisamente al volver al principio, casi al "origen", de los miedos y las debilidades de, para que negarlo, un hombre que parece haberlo perdido todo. Y así, la figura física de Batman queda relegada a un segundo plano para centrar la base de la trama en el resurgir de un mito, como concepto; y el de un hombre, Bruce Wayne; desarrollando esa recurrente narrativa dedicada a las decisiones que todo héroe ha de plantearse y tomar en algún momento de su trayectoria.

Por otra parte, es también una verdad universal que Hans Zimmer es el auténtico caballero en la sombra. Muchas, por no decir todas las escenas de mayor entidad del film, se harían añicos sin la espléndida atmósfera que este artista es capaz de generar. Además, la película regala gratificantes sorpresas interpretativas. Con un elenco de sobresaliente, Anne Hathaway ofrece una gata, astuta, humana, ágil y creíble; mientras Joseph Gordon-Levitt no hace sino dejar claro que es un actor tan válido como su jefe policial, el gran Gary Oldman, limitado en esta cinta a recrearse en su papel de icono policial. Y es que todos son parte de un engranaje diseñado para orquestar, con inteligencia y esa elegante narrativa que caracteriza a Nolan, el auténtico envite final a un héroe tan complejo que no podría llegar a ser nada sin, digamos, un villano a la altura del mito. Batman tiene que caer bien hondo para volver a resurgir y de eso se encarga, con la fuerza de un titán, Tom Hardy, poniendo voz, mirada y músculo a Bane, un fanático entregado, pero en cierta medida mucho más vulnerable que el Joker y bastante menos sugerente. La realidad es que, sentado en la butaca, al poner punto y final a la trilogía, nadie puede pensar que Nolan no ha salido victorioso de esta intrincada epopeya, aunque la entrega previa hubiera arrojado el listón de las espectativas a una altura dificil de superar. Con todo, lo cierto es que la cinta logra sus objetivos, mostrando las inseguridades y debilidades humanas no sólo del protagonista sino de la sociedad en general. Y dotando cada traspiés del héroe con un sentido y una profundidad que permitan entender su viaje emocional. Pues no nos engañemos, en esta cinta las emociones están a flor de piel y las relaciones, testadas al límite. El film está, además, perfectamente sustentado en una potente variedad de personajes secundarios, dándole buenos actores incluso a los papeles más nimios (si es que esa palabra existe para Nolan) pues todo acaba siempre encajando como un puzle.

Quizá peque de cierto sobre homenaje post 11-S y de un renovado americanismo un tanto ausente en las otras entregas. Y es que por mucho Gotham que esgriman, esto es una Nueva York acercándose al apotema de la catástrofe y más deshabitada que nunca, excepto por la policía, catapultada al Olimpo de los héroes fílmicos y reales con quizá demasiada insistencia. Y es que a esta tremenda película sólo le faltaría, para conquistar esa perfección que saborea, el haber tendido a simplificar en vez de a extender para, quizá, salvarse de un tempo narrativo un tanto inestable. Y el haber dotado de mayor entidad a sus planteamientos, en vez de usarlos como mero escudo. No obstante, al fin y al cabo, La leyenda Renace no es sino un bien diseñado aglutinador que cierra el círculo con maestría. Este Batman renacido (y re-definidor de un género en alza) resulta un magnífico colofón final a la auténticamente soberbia, dramática e inteligente trilogía del superhéroe más humano e icónico de los últimos tiempos: El Caballero Oscuro.

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