domingo, 27 de octubre de 2013

Recomendación cinéfila: Moonrise Kingdom y la belleza de la irrealidad.

Pocas veces el espectador tiene el placer de sentarse en la butaca y sentirse partícipe de una historia no sólo bien contada, sino de una película muy bien hecha. Y es que Moonrise Kingdom, el nuevo film del algo excéntrico director Wes Anderson, es genuina e hilarante hasta decir basta.

Siempre resulta una experiencia extremadamente gratificante observar cómo Anderson se rodea de tan excelentes y multifacéticos actores para dar vida a las diferentes familias disfuncionales que pueblan sus cintas. En este caso, Bill Murray, Frances McDormand, Bruce Willis, y Edward Norton en los papeles de peso, o Harvery Keitel, Jason Schwartzman y la magnífica Tilda Swinton en actuaciones estelares; regalan personajes tan bien perfilados y acometidos que uno no puede sino quitarse el sombrero. Hasta el más mínimo detalle está medido para no descompasar la maravilla de una cinta basada en el primer amor y expresada con la más infinita ternura. Los dos personajes protagonistas (interpretados por Kara Hayward - que bien podría ser la doble infantil de Lana del Rey - y el cuasi debutante Jared Gilman) son un soplo de frescura inacabable y de una naturalidad que, lejos de resultar embotellada, resulta tan dulce como la suave inocencia de una infancia que se va dejando atrás. La vida, observada a través de los ojos de dos casi-adolescentes capaces de ver el mundo con mayor claridad que los adultos que les rodean, se vuelve una aventura tan fantástica como los libros que lee la propia Suzy. Y juntos, saben encontrar la belleza en las imperfecciones. La rareza, en el mundo de Wes Anderson, es siempre un signo de fortaleza llena de matices.

Tanto la estructura de un guión fascinantemente bien escrito en un tono de comedia ágil e inteligente sin mácula, y el peso de un movimiento de cámara lleno de planos secuencia que nos sitúan en la historia sin resultar una impostura; así como la colorista fotografía y la cuidada textura, dotan la film de unos atributos casi mágicos, que se funden en los ojos del espectador y aportan kilos de singular belleza. Moonrise Kingdom es divertida, tierna, y cargada de una intensa crítica a la realidad refugiándose en un film que nada, vuela y respira la irrealidad más absoluta, casi caricaturesca. Y nos encanta. Es una auténtica joya de lo más recomendable.

No hay comentarios:

Publicar un comentario