sábado, 19 de octubre de 2013

Thor: Y Shakespeare creó al superhéroe.

Thor, dirigida por Keneth Branagh, es sin duda la mejor película que la factoría Marvel ha fabricado (en su poderosa máquina hacedora de rompe taquillas) en los últimos tiempos. Infinitamente mejor que la tercera parte de X-Men y sus poco fiables spin-offs, o el cierre de la trilogía de Spiderman. Thor, que cargaba a sus espaldas con el san Benito de haber sido perpetrada sólo para complacer las exigencias de los futuros Vengadores, ha dinamitado las malas expectativas de un mazazo. Y es que la película  rebosa frescura y viene marcada con tinte de clásico súper heroico instantáneo. Una fuente de versátil falta de complejos y naturalidad, cuyo guión se basa en un discurrir más verosímil que realista, donde todo es tan improbable como en la vida real, de ahí que el espectador pueda identificarse incluso con el Dios del trueno.Su éxito quizá se deba a que su trama se desarrolla más entre los decorados (impresionantes) del mundo fantástico de Asgard, que entre los “pim pam pums” que se suelen pegar los súper-héroes en la tierra con tanto afán de protegerla. Déjenla explotar, quizá se lo merezca. Además, Thor resulta ser un tío normal, un personaje carismático al que, eso sí, el traje de friki salido de la Comic Con de San Diego le sienta como un Armani. Chris Hemsworth deja claro que es un Dios en la tierra, y no sólo por sus abdominales a camisa descubierta que hacen suspirar a fans enloquecidas.

Sin duda este retrato del vikingo de la capa y el martillo tiene momentos de flaqueza, precisamente porque tiende a la cursilería efímera, a la moraleja de cuento. Aún así sabe reponerse de esos lapsus momentáneos para reafirmar que no hay chicas potentes, que no hay batallas por la Humanidad, que no hay superhéroes sino Dioses. Y que en cualquier caso no los necesita porque tiene hombres de honor enmarcados en una historia de tintes Shakesperianos que no podía haber caído en mejores manos que en las de Branagh, lucido en aquello de las adaptaciones del escritor inglés. Además, en su primera incursión en el mundo de las mega producciones, el director ha sido lo suficientemente inteligente como para rodear los tríceps de Hemsworth de altas dosis de buen hacer británico como Anthony Hopkins y Tom Hiddleston (atentos a este nombre), que ya había trabajado con Branagh en la serie Wallander. Así, este trío protagonista se une a Idris Elba y Natalie Portman en una epopeya pedagógica con grandes dosis de épica, donde Thor, el más sexy de los héroes, está cincelado para perdurar.

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