lunes, 4 de noviembre de 2013

Oblivion

Empezaba a echarse de menos el regreso de un blockbuster de ciencia ficción de los que aceleran las neuronas a la vez que recrean la vista con inteligencia y pulso dramático. Y 'Oblivion' reúne todas esas cualidades. Con una banda sonora a cargo de M.8.3 absolutamente arrolladora, (un grupo recurrente en la escueta filmografía del director Josheph Kosinski, quien consigue aquí lo que le costó algo más en 'Tron-Legacy'); y un tono melancólico que se propaga fotograma a fotograma; esta película sobre el olvido y sus consecuencias no ya tanto para la humanidad como para lo que significa ser humano, es un film potente, con un Tom Cruise en estado de gracia acompañado de dos grandes actrices como Andrea Riseborough (W) y Olga Kurylenko ('Quantum of Solace'). A este respecto resulta interesante mencionar que Kurylenko protagonizó 'Land of Oblivion'; una película excelente que no sólo era similar en el título, sino también en el tratamiento de las relaciones de vinculación entre las personas y el lugar al que sienten que pertenecen. A pesar de tener poco que ver con la perspectiva hiper tecnológica de esta superproducción distópica no tan made in Hollywood como pudiera parecer.

'Oblivion' se compone de dos horas y algo de metraje que primero discurre en largos y cadenciosos planos de belleza natural desoladoramente intrigante, pobladas de un impecable uso de efectos digitales dedicados a narrar las huellas del pasado terrícola de forma más que impactante. Durante un extenso prólogo de casi una hora se sume al espectador en los usos y costumbres de los protagonistas contando de nuevo con esa extrañamente plácida sensación de desarraigo que de forma tan palpable e inteligente se transmite al espectador y poco a poco va desgranándose un guión que camina sobre suelo firme. Todo ello lleva también, y de forma irremediable, a una segunda parte donde se desencadenan los acontecimientos tras dinamitar la primera ficha de dominó de un curioso efecto mariposa donde nada es obvio y todo es interpretable, pero cuyo puzle acoge todas las fichas hasta el último segundo.

En ese sentido es posible que se pueda apreciar cierto desnivel entre primer y segundo acto, así como algunos errores de cohesión narrativa en algunos personajes estrella como el de Morgan Freeman. Le sobran, también, efectismos que no están a la altura del conjunto, detalles que ni las productoras americanas ni el público 'mainstream' al otro lado del charco parecen poder excluir de sus superpoducciones épicas. No obstante, la resolución está a la altura y merece la pena remontarse al inicio para mirar el film con la perspectiva suficiente como para saber, sin atisbo de duda, que 'Oblivion' es un excelente trabajo de ciencia ficción con un interesantísimo sustrato moral y una dinámica de thriller adulto que ya le hubiera gustado a 'Prometheus'.

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