martes, 12 de agosto de 2014

Sus 5 mejores: Robin Williams


Robin Williams era magnífico. Muchos de nosotros crecimos viendo sus películas y se le echaba de menos en la gran pantalla durante estos últimos años, aunque había aparecido recientemente en El mayordomo, tenía en post-producción la tercera parte de Noche en el Museo y era el protagonista junto a Sarah Michelle Gellar de la serie de tv The Crazy Ones.  Capaz de transmitir la mayor vivacidad y autenticidad en pantalla, tuvo una vida difícil. Williams será siempre recordado como un gran actor cómico, suyas son las maravillosas interpretaciones de La Señora Doubtfire o de Good Morning Vietnam, pero también era un magnífico intérprete dramático tal y como dejó claro en El Club de los Poetas Muertos o en El indomable Will Hunting. El recuerdo de su alegría y su intensidad acompañaran a los amantes del cine para siempre. En el blog dejamos este humilde homenaje de (unas de) sus cinco mejores películas, de entre todas las veces que nos hizo sonreír y sentir. Se va uno de los grandes.


El hombre bicentenario - 1999
Una de mis películas favoritas y un gran papel para Williams.

El indomable Will Hunting - 1997
Uno de sus papeles más recordados 
y en el que estaba inmenso.

Señora Doubtfire - 1993
Película marca infancias, 
dejaba claro su talento para la comedia y el doblaje.

Aladdin - 1992 (voz)
Aunque en España vemos las pelis Disney dobladas, 
Williams le puse voz al genio de Aladdin en la versión original.

El club de los poetas muertos - 1989
Probablemente su papel dramático más icónico.



domingo, 1 de junio de 2014

Paseo intergaláctico: Star Wars, Interstellar y Guardianes de la Galaxia.

Últimamente parece como si todas las novedades cinematográficas provinieran directamente del espacio exterior, algunas más que otras. En primer lugar Star Wars. Aún me cuesta creerme que vaya a haber una séptima película. He de reconocer que cuando George Lucas vendió su huevo kínder a Disney me eché a temblar, y cuando se anunció la idea de aumentar la saga sólo pude pensar en Indiana Jones y en que es mejor dejar descansar a los iconos. Pero incluso J.K Rowling ha cedido y en un par de años tendremos correteando por los cines un Animales Fantásticos y donde encontrarlos… Dios, sólo espero que sea una buena historia y no una docu-movie para menores de doce. Y, quizá, por una vez podrían elegir a un protagonista de buen ver, aunque creo que eso será pedir demasiado. En fin, volviendo al tema de la galaxia lejana, las buenas noticias es que el rey de las franquicias J.J Abrahams estará a cargo del proyecto, aunque me temo que ello implicará nada de Star Trek en el futuro cercano, es demasiado incluso para él. Lo mejor de todo, no obstante, es el anuncio del cast. ¡Juro por Darth Vader que ha sido el tema más insoportablemente popular los últimos meses! Cada detalle escudriñable, cada avance, cada “Harrison Ford podría estar involucrado” ha dado vida a la red como si no hubiera un mañana. Parecía el fin del mundo si Carrie Fisher, Ford y lo que queda de Mark Hamill no accedían a que la fuerza les acompañase de nuevo. Pero… ¿cómo no iba a acceder? es la mejor oportunidad que se les ha aparecido a ninguno en los últimos 15 años. En mi caso, sin embargo, lo más preocupante era el “resto” del cast. No podían elegir a nadie muy conocido, pero tampoco a caras totalmente ajenas. No podían, ante todo, elegir a Zac Efron, pero tampoco a Ryan Gosling. Ojalá hubieran contratado a Tom Hiddleston, pero la sombra de Loki es demasiado alargada. Lo comprendo. Finalmente el cast cuenta con Domhnall Gleeson, Adam Driver y Oscar Isaac. Estoy tan contenta por Gleeson, estaba excelente en Una cuestión de tiempo y es una cara fresca para la saga. ¿Adam Driver de villano? Brillante. Parece un tipo majo, pero su papel en Girls es tan raro y desasosegante que puedo imaginármelo perfectamente con capa negra y láser carmesí. Y el magnífico Oscar Issac. Si no habéis visto Inside Llewyn Davis es lo primero que debéis hacer, el film de los Cohen es increíble y él está estupendo. Es un gran actor que se merece una oportunidad de llegar al gran público como ésta. Actualizo para añadir las dos nuevas incoporaciones que acaban de hacer públicas hoy (y lo hago, además, con inmenso placer): Lupita Nyong´o y Gwendoline Christie. No quepo en mí de gozo, y es que si el cast estaba falto de algo era de roles poderosos dedicados a las mujeres y qué mejores actrices para renovar la saga que ellas. Están en un momento dulce de su carrera, una como reciente ganadora del Oscar y la otra como uno de los mejores personajes de Juego de Tronos, no obstante, lo que las hace especiales es que no encajan en el manido prototipo femenino del blockbuster americano, sino que representan a la mujer contemporánea:  fuerte y carismática, inteligentes  e independeiente, y, claro, con un enorme talento interpretativo que aportar. Con este cast aún tengo esperanzas de que Episodio 7 sea algo más que decente. Nunca llegué al estreno de la trilogía original pero sí cerré ciclo con la Venganza de los Sith y aquella estupidez de “la altura me da ventaja”. Lo cierto es que no soy de las que odian con locura a Jar Jar Bings (o es Binks?) pero desde aquel episodio volcánico voy siempre con un taburete, por si acaso. Sé que es imposible sentir el mismo hormigueo que cuando Star Wars vió la luz por primera vez, hemos venido tragando demasiada ciencia ficción como para sorprendernos, pero sí que necesito, si quieren que pague por mi entrada, que lo que vea sea un producto serio. Para mamarrachadas ya tuvimos Prometheus.

El otro tema es el tráiler de Interstellar, lo nuevo de Christopher Nolan. Tiene una pinta espectacular. Quiero decir: misterio, trascendencia y espacio exterior + Nolan = interesante como mínimo con muchas posibilidades de apoteósico. Hay quien no es capaz de adorar Origen, pero ese no es mi caso. Son muy fan de la obra de Nolan, aunque el hype del Caballero Oscuro no ha venido cegándome. Es una certeza que Interestellar promete mucho, espero que esté a la altura de las circunstancias. Lo único que me mata sin remedio es el nuevo Mejor Actor de América, Mr.Pectorales Mathew McCoaunghey. Entiendo que ese acento le ha venido funcionando en Dallas Buyers y True Detective, pero ya-basta. No más. Por favor, ¿es demasiado pedir que vocalice? Me temo que sí. Finalmente, para cerrar con buena boca, otro tráiler. En este caso el de Guardianes de la Galaxia. No sé vosotros, pero yo estoy MUY emocionada. Puede que sea por Chris Pratt… y es que como idólatra de las Chicas Gilmore jamás pensé que este chico pudiera desprender tanto swagger, pero aquí estamos. No soy una fanática de los comics, ni apoyo sin condiciones la oleada de superhéroes, pero disfruto de la mayor parte de ellas (sólo se me atraganta el reboot de Spiderman, ejem) y he de decir que esta propuesta de Vengadores-Firefly con dosis de comedia, acción y (aparentemente) una buena historia me provoca buenas vibraciones. Pronostico éxito apoteósico para este agosto.


 

sábado, 26 de abril de 2014

Críticas 2x1: Frances Ha + Laurence Anyways.

Dándole vueltas a películas donde uno aprecia la empatía de los guiones porque apelan a realidades de los espectadores, a pesar de que el planteamiento inicial pueda parecer poco propicio a las comparaciones, me encontré pensando en dos joyitas que he visto recientemente. La primera aún está en cines: FRANCES HA, la última creación de Noah Baumbach protagonizada por la musa indie Greta Gerwig que también co-escribe el guión. La segunda es LAURENCE ANYWAYS, obra clave del realizador Xavier Dolan, y que este mes se puede disfrutar en el Cine Doré de Madrid en el contexto de la programación de la Filmoteca Española.

FRANCES HA es una película triste y vivaz a la vez, Frances Ha es una tragicomedia sobre la vida corriente. Frances Ha habla sobre la crisis de identidad que supone crecer, madurar y luchar por obtener la vida que queremos.  Frances Ha habla sobre la cotidianidad que habitamos y nos sumerge entre los blancos y negros de un NY decadente,  que destapa el postureo de la juventud y la dificultad de alcanzar una independencia liberadora, porque Frances Ha también es una metáfora de los claro-oscuros urbanos. Pero sobre todo, Frances Ha es una historia sobre la amistad entre dos mujeres perdidas en la incongruencia de un mundo, donde tu vida está predicha por unas ecuaciones donde es difícil encontrar tu propio lugar.  Pocas veces el mumblecore ha tenido tanto sentido.
 

LAURENCE ANYWAYS es una historia de amor. Estéticamente inteligente, sobrecogedoramente poética y emocionalmente arrolladora, su impacto cinematográfico es indudable. La banda sonora es una profusión auditiva de sentimientos internos acorde con una época donde la moda parecía hacer posible llevar el alma cosida sobre la piel y, sin embargo, la sociedad de entonces (y la de ahora) no era capaz de aceptar que hay quienes no se sienten a gusto dentro de su propio cuerpo y tienen el derecho y la necesidad de mudar dicha piel hasta reconocerse en el espejo. El acierto del film es vertebrar la narración en dos personajes brillantes y en los lazos que les arrastran hacia las mayores heroicidades y los errores más trágicos, preguntándose constantemente sobre el proceso de identidad de todos nosotros y de a cuánto estamos dispuestos a renunciar por ser quienes verdaderamente somos.  

viernes, 18 de abril de 2014

Cannes 2014: películas a competición.

¡Marcello! Cannes 2014 rinde este año homenaje al gran actor italiano de la Dolce Vitta Marcello Mastroiani en este precioso cartel. ¿No es Cannes híper decadente? Sin duda es parte de su encanto, este festival nos recuerda que el cine aún puede tener glamour y misterio sin photoshop, todo lo contrario de lo que ocurre en los Oscar. Y es que lo que pasa en Cannes se queda en Cannes. Hablando de esto, parece que finalmente Angelina Jolie no presentará allí su Maleficent el próximo mes de mayo, por lo que no habrá un momento Brad Pitt; pero no alarmarse: Ryan Gosling sí paseará palmito por la Croisette presentando en la categoría Un certain regard su debut en la dirección: Lost River. Otros actores como Asia Argento, Mathieu Amalric o Tommy Lee Jones también promocionarán sus propuestas, aunque él último lo haga en la sección oficial, al igual que Olivier Dahan y su Grace de Mónaco interpretada por Nikole Kidman; los hermanos Dardenne (Deux jours); Xavier Dolan (Mommy), Atom Egoyan (Captives), Jean Luc-Godard (Adieu a language); o Michel Hazanavicius que presenta The search, su nuevo proyecto tras The Artist. También los británicos Ken Loach y Mike Leigh optarán al premio con Jimmy´s hall y Mr. Turner; al igual que Bennet Miller con Foxcatcher (que incluye en su elenco a Channing Tatum, Steve Carell y Mark Ruffalo); y las dos películas cuyos lánguidos protagonistas levantaran más morbo extra-cinematográfico en la alfombra roja: Map to the stars de David Cronemberg (con Robert Pattinson y Mia Wasikowska) y Sils Maria de Oliver Assayas (capitaneada por Kristen Stewart). Este año, la presidenta del jurado es la directora neozelandesa Jane Campion, quien conoce bien el festival y ganó, en 1993, la palma de oro a la mejor película por El piano y había recogido el mismo premio, años atrás, por su cortometraje Peel (1986). Precisamente en ese apartado, el del cortometraje, el iraní Abbas Kiarostami será presidente del jurado; y el español Pablo Trapero lo será, a su vez, de la sección Un certain regard. Ah, ya se puede sentir en el ambiente el aroma del verano, y el tiempo estival siempre trae, tras los Oscar, nuevos festivales mientras el mundillo cinematográfico se regenera y las nuevas propuestas salen a la luz para disfrutar del sol y el glamour. A partir del 14 de mayo…. ¡Que empiece el 67 Festival de Cannes!

 

 

martes, 15 de abril de 2014

Decepción cinéfila: Noé.

Decía Darren Aronofsky en una reciente entrevista que había querido buscar una mitología propia y había intentado crear su “Tierra Media”. Sin embargo, este Noé es un perfecto ejemplo de falta de coherencia cinematográfica, esto es, que todo film (debería) no traicionarse así mismo. Cuando Peter Jackson desplegó presupuesto e ingenio para crear su trilogía de los Anillos, supo encontrar un leitmotiv en su forma de entender el universo ficticio de Tolkien y lo recreó acorde con esa idea concreta. Es cierto que un film basado en los relatos bíblicos puede ser entendido, también, como una ficción visual sobre otra ficción, pero seamos sinceros, el diluvio universal no se contextualiza en un mapa élfico. Así pues, existen dos opciones: o bien se abraza la deriva mística con todas sus consecuencias, o se apuesta por la visión historicista, por la que hay que evitar a toda costa las incongruencias más allá de las licencias cinematográficas (ya sabemos que esto no es el History Channel). Sin embargo, en Noé los anacronismos se amontonan, mientras la interpretación religiosa mezcla la revolución industrial con las “huestes” de Caín en un desvarío inconsistente, que se cae por su propio peso por unos agujeros del tamaño del mismo Arca.  Y es que Aronofsky ha querido contener en un solo vaso una propuesta de acción con un aleccionamiento moral y sin duda lo que ha generado es un desbordamiento de proporciones bíblicas, que queda resumido en la condescendencia de sus planteamientos y la imposibilidad de sus arreglos contextuales que alcanzan su cénit en las ciudades post-apocalípticas, las máscaras de soldador Mad-Maxianas y los pantalones rematados.
 

Al proyecto le falta verosimilitud y echa por tierra las raíces de esta reinterpretación que quiere ser arte y ensayo para las masas y no funciona a ningún nivel.  Leí en Vanity Fair que Emma Watson era – secretamente – la auténtica protagonista. Yo no iré tan lejos, más allá de subrayar la inteligente forma en la que está conduciendo su carrera; pero sí que coincidiré en que su personaje (o el de Jennifer Connelly) es tremendamente más interesante que el del mismo Russell Crowe. Y es que de entre el maremágnum de decisiones fallidas, puede que el único discurso de interés en Noé haya sido – precisamente - el de sobreponer a las figuras femeninas por encima de las necesidades lúbricas de las que son objeto, pues se configuran – sin lugar a dudas - como los personajes más inteligentes y empáticos en un cuarteto de masculinidades desbordadas.  Al lado de esta visión femenina, se amontonan los subtextos que – supuestamente - conforman la base intelectual de este Noé hiper-sensible, es decir: la apuesta por un mundo sostenible en equilibrio con la naturaleza, y una crítica al avance industrial y a la proliferación de armamento. No obstante, estas son sólo las ideas que al bueno de Aronofsky le hubiera gustado tratar, porque la realidad, como el diluvio, no deja títere con cabeza. Yo me pregunto como un tío inteligente como él ha sido capaz de perpetrar un panfleto vegano (que no ecológico), de pacifismo naïve y lleno hasta el borde de metáforas obvias de blando trasfondo; manufacturando una grandiosidad hiperbolizada lista para un público al que infravalora. Y es que la aparición de pantalones y armaduras medievales puede que sea la mayor obviedad del film, pero su mayor fracaso es no ser capaz de componer un retrato de sutilidades, su talón de Aquiles ha sido la magnitud de un proyecto para el que Aronofsky no ha dado la talla.

Lo que más decepciona es la falta de seriedad de director y guionista (Ari Handel) respecto a su propia propuesta. Sin duda, han querido transmitir un mensaje contemporáneo mediante la espiritualidad de un relato religioso, y yo iba preparada para lo que Aronofsky y Dios quisieran ofrecerme, pero me ha desalentado profundamente que alguien que ha venido desplegando tacto y detalle para contar buenas historias, haya sido capaz de construir un film donde las obviedades de un guión de serie B, los fallos técnicos y las decisiones artísticas desafortunadas echan por tierra lo que podría haber sido una reinterpretación cinematográfica nada desdeñable. Sólo se salva el cast, desaprovechadísimo, e Islandia, cuyos paisajes nutren de parábola visual a un drama bíblico que se torna en un Shakespeare mal entendido; provocando la risa estupefaccionada en vez de la sensibilización mística. Al cabo, donde queden Ben-Hur y Los 10 mandamientos, que se quiten el CGI y el postureo moralista, por lo menos las de Charlton Heston no engañaban a nadie.

viernes, 28 de marzo de 2014

Guillaume y los chicos ¡a la mesa!: ¿La nueva "Intocable"?


Esta película de prolongado nombre, dado a las confusiones en la taquilla de los cines, parece estar causando sensación en Francia por encima, dicen incluso, que Intocable. Aunque esto no tiene por qué ser especialmente llamativo, al fin y al cabo Intocable era una película normalita que tocaba la fibra sensible adaptando parte de una novela autobiográfica donde un millonario tetrapléjico encontraba de nuevo las ganas de vivir gracias a su cuidador proveniente de los suburbios. Al lado de esta historia de superación edulcorada y predecible se encontraba, por aquel entonces, la maravillosa De óxido y hueso con una espléndida Marion Cotillard, pero este film no hizo la misma caja. Así pues, hay que pensárselo dos veces ante comparaciones traicioneras como la que encabeza este artículo. Principalmente porque la película que nos ocupa,  Guillaume y los chicos, ¡todos a la mesa! poco o nada tiene que ver con Intocable, exceptuando quizá cierto porcentaje de redención personal ante las inseguridades, los baches y las carencias.

No obstante, Guillaume afronta su problemática: los prejuicios sociales sobre la homosexualidad, las preconcepciones culturales, la esencia del amor, las influencias referenciales de la familia y el tránsito vital de búsqueda del yo interno; desde una perspectiva muy distinta. Mucho más autocrítica y, en cierta medida, realista a pesar de su buscado y recargado estrambotismo. Todo cocinado de forma desigual en una comedia tan alocada como trágica en sus adentros, representando un drama a veces incluso grotesco mediante los esperanzados tintes de la paleta cómica francesa. Hilarante y sorprendente relato autobiográfico de Guillaume Galliene (que salía en la Búsqueda 2 haciendo de policía parisino) cuenta con una propuesta formal entre el teatro y el sketch que funciona simbióticamente elevando de parodia a película kitsch un film cuyo desenlace plantea más preguntas que su bipolar planteamiento, finísima disección social re-vestida de sincerado monólogo. Y es que es más fácil invitar al despiste cuando la audiencia vive en el mismo mundo donde se juega la partida.

 

lunes, 3 de marzo de 2014

Oscar 2014: el triunfo del humor y la autocrítica.

Una Gala de los Oscar no es sinónimo de éxito, de hecho, la mayor parte de ellas tienden a hacerse invariablemente largas. La gala 86 de los Premios de la Academia de cine norteamericana ha sido tirando a sosa, con muchas canciones pero muy lánguidas, sólo el Happy de Pharrel Williams hizo bailar al personal. No obstante, también ha sido una de las mejores la Hº de los Oscar gracias a la estupenda Ellen Degeneres. Esa mujer es la jefa, y tan políticamente incorrecta como elegante. Ofreció una ceremonia divertida, con momentos hilarantes y que hizo protagonistas a muchos de los asistentes. Sin duda debería convertirse en la nueva Billy Cristal.

Respecto a los premios, éstos fueron tan previsibles como repartidos, aunque se mantuvo la sensación de que podría haber sorpresas. 12 años de esclavitud se hizo con el premio a Mejor Película de manos de Will Smith, cuya sola presencia era puro testimonio de lo que iba a acontecer: Hollywood premiaba una película sobre la esclavitud y premiaba así también a su director, Steve McQueen, primer director de color en ser premiado, quien terminaba su discurso con palabras de peso: hay que vivir, no sobrevivir. Y se lo dedicaba a todas las personas que aún hoy siguen esclavizadas en el mundo. El film se llevaba también el Mejor guión adaptado. No obstante, Gravity se hizo poco a poco la ganadora numérica de la noche, llevándose 7 Oscars, todos los técnicos (que atestiguan el cambio que esta película ha hecho en el cine) y el de Mejor Director para el entrañable Alfonso Cuarón, primer realizador latino que se hace con la estatuilla. Lupita Nyong´o también hacía noche de record al resultar ganadora por su papel de Patsy, también por 12 años de esclavitud, en el que había sido su debut en el cine tras salir de la escuela de cine. Previsiblemente Cate Blanchett y Jared Leto se hicieron con los Oscars a Mejor Actriz y Mejor Secundario, mientras Mathew McConaughey se hacía con el de Mejor Actor, y le arrebataba a Leonardo Dicaprio el suyo a pesar de llevar ya 4 nominaciones. Algunas más lleva Amy Adams, que también se fue de manos vacíos, al igual que su película, La gran Estafa Americana de David O. Russell. El lobo de Wall st. también se quedó sin premiar, en una noche de grandes perdedores, pero aún más de grandes ganadores. Ayer había mucho talento en la sala, a pesar de algunas notables ausencias. Cómo se echa de menos a Jack Nicholson. Repasemos lo peor y lo mejor de la gala:






 

Lo mejor:

-Ellen Degeneres vestida de hada, tronchante.
-La decoración de la gala, usando luces, focos y bombillas. Original y minimalista en una apuesta mucho menos barroca que de costumbre.
-Gala de la diversidad, con múltiples presentadores afroamericanos (aunque ningún asiático y pocos latinos).
-Michael Fassbender, al fin nominado y arrolladoramente sexy a pesar de irse a casa de vacío.
-Las mejores vestidas: Charlize Theron, Jennifer Lawrence, Amy Adams, Julia Roberts, Olivia Wilde...
-Una gran noche para Catherine Martin, ganadora de 2 Oscar por El gran gatsby, y esposa de Baz Luhrman, también director del film.
-Los vídeos de los Héroes, a quienes estaba dedicada la gala, hacían revivir todas las infancias.
-Los estupendos U2, que no pudieron llevarse el Oscar a mejor canción que acabó en manos del Let it go de Frozen.
-Whoopi Goldberg y sus chapines escarlata.
-El homenaje de Bill Murray a su recientemente fallecido compañero de los canzafantasmas.
-La foto más retwiteada del mundo: Ellen posando con Meryl Streep y todos los que cabían en plano en plena ceremonia.
-El sincero y emotivo discurso de Lupita Nyong´o.
-El momento pizza, repartida entre los asistentes más enrollados y Ellen pidiendo propina para el repartidor a Harvey Weinstein con el sombrero de Pharrel Williams. Lupita donó a la caja su brillo de labios, hilarante.
-El buen rollo de muchas grandes estrellas, que incluso se pusieron a bailar al ritmo de Happy (Amy Adams) y lo dieron todo para hacernos disfrutar (Streep, Pitt, Julia Roberts).
-El discurso feminista y crítico de Cate Blanchett.
-Steve McQueen dando saltos de felicidad al final de la gala, con el Oscar ya en la mano.
-Jamie Fox, bailando y cantando mientras hacía de presentador. Este hombre siempre está a punto para una fiesta.

Lo peor:
 
-Que Leonardo DiCaprio siga sin Oscar y sus pocas ganas de pasarlo bien en la ceremonia.
-Que Moonsong de Her estuviera nominada y no Inside LleWyn Davis.
-Un hipermotivado Jared Leto cuyo discurso sobre Ucrania y Venezuela en los Oscar fue terriblemente panfletario e hipócrita.
-Kim Novak o como la cirugía destroza más la belleza que la edad.
-Los tremendos temas de los documentales, reflexivos y críticos, para que acabase ganando una banalidad sobre coristas.
-La actuación de Idina Menzel cantando Let it go, muy flojita.
-Que traigan a Pink a la gala para cantar Over the rainbow. ¿Dónde está el espectáculo?
-La sosería, la desgana y el despeinado de Emma Watson, parecía aburrirse terriblemente.
-Las ovaciones en pie, hubo tantas que desvirtuaron el gesto cuando apareció el enorme (y desorientado) Sidney Poitier.
-Jared Leto y Benedict Cumberbatch intentando colarse en las fotos de tapadillo.
-La diadema y el escote del por otra parte bonito atuendo de Lupita, una pena.
-La ausencia de Tom Hanks de la gala al no estar nominado, y la extraña desaparición de Michael Fassbender de su asiento durante al menos una hora.
-La enorme tripa de Elsa pataky en ese terrible vestido, y el brazo-capa de Penélope Cruz presentando el mejor guión para Her.
-El discurso de McConaughey, religiosísimo y pasado de vueltas.
-Latriste e ingente cantidad de grandes actores que se han marchado este año.

viernes, 21 de febrero de 2014

Película del mes: Nebraska.

Nebraska, que obtuvo una ovación de diez minutos en el pasado Festival de Cannes, parece la hermana pequeña de entre las nominadas a Mejor Película en los Oscar 2014. Puede ser, también, erróneamente entendida como una obra menor de su director, Alexander Payne. Y es que esta vez no hay un George Clooney o un Jack Nicholson encabezando cartel, ni siquiera Paul Giamatti o Sandra Oh, protagonistas de su éxito hollywoodiense Entre Copas. Además, Nebraska está rodada en blanco y negro en un pueblecito de la América profunda y sus protagonistas son un avejentado Bruce Dern y una deslenguada June Squib (ambos nominados al Oscar como mejor actor y secundaria por su excelente trabajo en el film). Al lado de las favoritas, esa Gran Estafa Americana, Gravity, El lobo de Wall Street o 12 años de esclavitud parece encogerse y, sin embargo, es una pequeña gran obra que con su compleja sencillez debería (en un mundo justo) ser una auténtica rival.

Y es que Nebraska es hilarante, tierna e inteligente. Su humor esconde el trasfondo de las miserias de la edad, los abismos generacionales, los lazos familiares y una visión de América tan honesta y empática en su relato que no se molesta en enmascarar la obviedad de la vida rural. Si echamos la vista atrás en la cartelera recordaremos Agosto y esas planicies de la desoladora Wyoming; ¿podría ser Nebraska la cara afable de esta posible dicotomía crítica sobre la familia? Es una posibilidad. Lo que es seguro es que este tema es recurrente en la filmografía de Payne, que firma como director pero no como guionista a pesar de haber mencionado el carácter íntimo del film para él, debido al reciente fallecimiento de su padre poco tiempo antes de dirigirla. Y es que entre los contraluces de una fotografía no sólo estéticamente favorecida, sino inteligentemente concebida para ensalzar los claroscuros, Payne relata la relación entre un padre y un hijo (poniendo el acento en todo aquello que desconocemos de nuestros progenitores como personas) y sublimando su propia propuesta de éxito con un film que juega a no hacer reír porque sabe que la vida, en sí misma, ya contiene todos los ingredientes de la tragicomedia.

lunes, 10 de febrero de 2014

Dedicado a: Leonardo DiCaprio

Dediquémosle a Leo un artículo antes de que gane el Oscar (o por si desgraciadamente no lo gana) porque es hora de un reconocimiento. Que la Academia tome nota, por favor.

Todo esto surge a raíz de El Lobo de Wall Street, claro. Qué brutalidad de actuación, sinceramente, ¿qué más esperan que demuestre este chico? Al salir del cine empecé a pensar en los papeles de DiCaprio y me reiteré en mi conclusión de que jamás ha fallado. Puede que haya alguna película del montón por ahí, como El hombre de la máscara de Hierro o Rápida y mortal; o que no todos sus films hayan sido un éxito de crítica o público (Celebrity, Gatbsy, Shutter Island) pero él siempre lo ha dado todo como actor, con espléndidos resultados. Y esto es pura objetividad. Las cosas son así, que vayan al psicólogo los que no le soporten.


Dejando atrás sus comienzo en tv la (ingente e impresionante) lista de títulos cinematográficos (27) casi no tiene mácula. Tres de sus primeras cintas, Vida de este chico, ¿quien ama a Gilbert Grape? y Diario de un rebelde dejaron claro que el jovencísimo intérprete tenía lo que se necesita en Hollywood para convertirse en estrella emergente (eclipsando, por el camino, a Johnny Depp). Aunque indudablemente la locura llegase con Titanic. La semilla de rebelde adolescente con sex-appeal movilizador de hormonas ya la había plantado de la mano de Baz Luhrman en su adaptación de Romeo y Julieta junto a Claire Danes; pero el hundimiento del barco insumergible y su romance con Kate Winslet le llevaría a la cima del éxito y también marcaría el comienzo de sus extrañas desavenencias con la Academia, cuando no fue nominado por el papel de Jack y tampoco acudió a la ceremonia donde el film de James Cameron se llevó 11 estatuillas. Yo tenía nueves años cuando salió Titanic, fue mi primera obsesión cinematográfica. Quería saberlo todo sobre el suceso histórico, sobre el proceso cinematográfico y, claro, también tenía forrada la carpeta con fotos de Leo, Kate y ese beso en proa que junto con la voz de Celine Dion ya forma parte del imaginario colectivo del mundo. Era demasiado pequeña para ir a verla al cine y mis padres la compraron en VHS, no me moví del sillón en tres horas y es  posible que sea la película que más veces he visto en mi vida. Por eso, cuando la re-estrenaron en 2012 por el centenario en 3D y pude verla dos veces, una de ellas en el Imax de Londres-Waterloo, creo que fue uno de los mejores momento de mi vida cinematográfica. Por fin pude llorar en pantalla grande. Y, claro, aprovechando que estaba en Reino Unido, visitar toda exposición sobre el barco que estuviera a mi alcance, incluido el museo de Belfast, donde se construyó el navío. Toda esta información personal sólo sirve para dejar claro que yo fui de esa generación, la de Titanic, la de Leo. La de los noventa. Y he crecido viéndole crecer en sus películas al mismo ritmo que iba evolucionando mi amor por el cine. DiCaprio acaba de cumplir 39 años ¿cómo ha pasado? Pero sigue conservando ese rostro juvenil y esos ojos azules voraces.
 

Poco a poco, año tras año, trabajo por trabajo, ha ido cimentando poco a poco su posición en Hollywod, afianzó su talento, fue evolucionando como actor y ha ido añadiendo modelos a su lista de parejas sentimentales, resumida por Amy Poheler y Tina Fey en los pasados Globos de Oro. No obstante, su actual posición en la industria hoy en día es inmensa, siendo también activista a favor del planeta y la biodiversidad con su propia fundación. Cinematográficamente es posible que Gangs of New York marcase una clara diferencia, porque le permitió conocer a Martin Scorsese, con quien ha formado uno de los tándems cinematográficos para exitosos y prolíficos de Hollywood. Desde entonces no ha dejado de trabajar con otros grandes directores y ha regalado actuaciones para el recuerdo: Atrápame si puedes, El aviador, Infiltrados, o Diamante de sangre. Con Revolutioanary Road tuvimos la oportunidad de imaginar qué habría sido de Rose y Jack en la América de los años cincuenta; y es que en esta película dirigida por Sam Mendes (entonces marido de Winslet) los dos actores volvieron a reencontrarse si bien llevaban siendo amigos desde 1997.  
 

A continuación vinieron dos de mis títulos favoritos y dos de sus mejores interpretaciones: Origen y Django Desencadenado. Entre medias J.Edgar, El gran Gatsby y su última aparición: El lobo de Wall Street, que es su quinta colaboración (y sin duda la más compleja) con Martin Scorsese. Un proyecto personal que ha sacado el mismo adelante como productor. De sus numerosos trabajos, ha sido nominado a los Oscar 3 veces (Gilbert Grape, El aviador y Diamante de sangre), sin haber ganado nunca ninguna estatuilla, si bien tiene en casa dos globos de oro por El aviador y recientemente por El lobo de Wall St por la que también ha vuelto a ser nominado como mejor actor en los Oscar 2014. Dada la trágica injusticia del año pasado, cuando ni siquiera fue nominado como secundario, las esperanzas están puestas en el próximo 2 de marzo, cuando podría por fin llevarse el premio a casa. Su máximo competidor es Mathew MacConaughey, y ambos tienen posibilidades. No obstante, ya es hora de que Leonardo Dicaprio sea finalmente reconocido por su carrera y sus aciertos actorales. Pero ¿cuántos inmensos actores hay sin Oscar? ¿Cuántos tuvieron que conformarse con un Honorífico? Esperemos que no sea el caso, a pesar de todo, lo importante es tener talento y trabajo y a DiCaprio no le faltan ninguno de los dos.
 


 
¿Brindaremos por su Oscar?
 

 

miércoles, 5 de febrero de 2014

Recomendación cinéfila: A propósito de Llewyn Davis

Si algo hace de un buen musical un buen musical es que éste (aunque suene paradójico) llegue al espectador a pesar de su música. Y la nueva historia perpetrada por los hermanos Coen, el relato de un músico sin futuro en el Nueva York de los años sesenta, no sólo es un estupendo musical, sino también una gran película. Una joya en la que sea o no sea el espectador amante de la música folk, se dejará llevar por sus letras y por la magnífica voz de un sensacional Oscar Isaac. El alma del film se ve vertebrada por las melodías, perfilando la tragicomedia existencial de Llewyn Davis. Ellas, y Ulises el gato, ese elemento que una vez encontrado, dicen los directores, acabó por darle sentido a todo; y es, además, el protagonista de dos de las escenas más inteligentemente rodadas (atención, pues, a la metáfora inherente en esa confluencia de formas).

A propósito de Llewyn Davis es, al fin y al cabo, la historia de un perdedor, de alguien que no es demasiado amable, aunque ninguno de los personajes lo sea realmente (eh ahí la  sobreactuadísima Carey Mulligan). Un anti-héroe que embauca poco a poco, quizá porque se ve así mismo distinto de cómo lo ve la sociedad, malviviendo entre sueños truncados y sofás prestados, sin sentar la cabeza, y siempre enfrentado al injusto abismo entre el talento y el éxito. Estos pequeños dramas de la vida son lugares donde nos reconocemos más fácilmente que en la esquiva felicidad, la cual suele presentarse como irreal cénit narrativo en muchas de las películas que han venido formulando nuestro imaginario.
Pero los Coen no pretenden subyugar a las masas, haciendo de esta película un cuento que sabe a cine clásico aunque con la vista en  las miserias actuales, macerado y servido con ternura y honestidad, pero sin indulgencia. Gran parte del éxito se debe, además, al cuidado envoltorio urbano y bohemio que rodea tanto al protagonista como a aquellos que le ofrecen un techo donde cobijar su guitarra. La fotogenia de la luz neoyorquina es encapsulada de forma mágica con la intención de transmitir el intrincado periplo de aquellos cantantes que narraban el folclore estadounidense antes de que el folk se encumbrase, navegando la vida no sin dificultad; vadeando los días perdidos en un bucle que al final solía forzarles a asumir las limitaciones de la vida (o a sufrir al revelarse contra ellas) y a elegir entre el arte y el dinero. Eh ahí el dilema.

lunes, 3 de febrero de 2014

Sus 5 mejores: Phillip Seymour Hoffman

Voy a intentar mencionar el terrible hecho de su muerte lo menos posible, porque cuando un actor de la valía de Phillip Seymour Hoffman se marcha, el deber ineludible de todo cinéfilo es el de celebrar su vida, sus películas y todos los momentos que regaló al cine. He decidido inaugurar estas sección en su honor y he decidido elegir cinco papeles que como Crítica Descalza que soy no sólo me gustaron mucho, sino que no son los más obvios (quitando The Master, quizá por ser más reciente); pero sí que representan no sólo su extraordinaria versatilidad, sino su potentísimo talento, su fuerza como intérprete y  su honestidad.
 
Misión imposible 32006
Nunca esta saga regaló un villano mejor.
 

Doubt -2008
Su tête a tête con la gran Meryl Streep le encumbró como otro grande.

 
Radio encubierta -2009
Su vena cómica en estado puro.

 
 
The master – 2012
Su feroz interpretación en constante contraste con la contención de su papel más premiado, Capote.

 
El último concierto – 2013
Un papel pequeño y humano dentro de una película pequeña y humana que pasó desapercibido pero donde de nuevo regala una interpretación excelente.

 

Crítica de Agosto: Catársis familiar.

Como rezaba el comienzo de esa novela tan famosa, todas las familias son parecidas en su felicidad, pero diferentes en sus miserias, y las de la contemporaneidad que nos ocupa son las más disfuncionales de todas. Principalmente porque los estallidos de furia que se escenifican en Agosto: Condado de Osage sólo pueden encontrarse en familias donde la elasticidad de la jerarquía moderna permite ahora que las hijas se revelen contra sus madres sin que el peso del régimen social les censure la palabra, el voto o la independencia.  Esta historia inscrita en las demenciales y calurosas planicies de Oklahoma, se centra en la herencia de un matriarcado de acero,  llevado a la pantalla mediante un tête a tête entre la poderosa y estratosférica Meryl Streep; y Julia Roberts, que sin maquillaje, adornos y postureo está no sólo más hermosa, sino mejor actriz que nunca.

Adaptación de un premiadísimo texto de Tracy Letts, que también firma el guión, Agosto es un ejercicio teatral mucho más interesante que aquel Dios Salvaje de Polanski el cual aún siendo corto, era bastante aburrido. Es posible que la narración caiga en lugares recurrentes, porque todas las familias, todos los dramas, todas las inmundas miserias humanas sí que acaban por parecerse también (dándole la vuelta a lo que decía Tolstoi en Anna Karenina), aunque lo hagan por razones distintas. Así pues, Agosto sostiene su drama en unos diálogos afiladísimos e inteligentes, dotados de una notable profundidad que acoge la problemática de la pertenencia a un determinado árbol genealógico y enmarca la idea principal: ¿queremos parecernos a nuestros padres? Un dilema que va creciendo y creciendo hasta convertirse en un arma de fuego, culminando en la desoladora epifanía del magnífico segmento final, que redondea el desenlace de esta crudísima fábula norte-americana.

viernes, 24 de enero de 2014

Críticas 2x1: La ladrona de libros + Frozen.

La Ladrona de libros

Si hay una extraordinaria cualidad en La Ladrona de libros es haber recreado con gusto e inteligencia la intimidad y textura de la novela de Marcus Zusack, usando la dirección artística y la fotografía para introducir al espectador en una atmósfera de relato. No obstante, el mayor pecado de esta película es su falta de verosimilitud a lo largo de una narración inestable con algunos cambios de ritmo excesivamente radicales, pero que consigue atrapar al espectador gracias a la empatía que se crea con los personajes. Se agradece el cambio de contexto, esta vez reflejando la vida de la población alemana durante la Segunda Guerra Mundial, y el mensaje de fondo, la lectura y la escritura como motores de la esperanza en tiempos de crisis. Algo que resulta tan necesario como evocador, retratando a su vez la problemática de la quema de libros nazi y uniendo a todos los personajes mediante este hilo conductor de creación artística liberadora, para alcanzar la conclusión de que, en efecto, los libros son vida. Por todo esto (y por el imbatible tirón del excelente Geoffrey Rush) la película es tan agradable de ver como cruda es la historia que cuenta en segundo plano. Aunque puede que algunos sigamos preguntándonos si no es un poco forzado ese título de ladrona de novelas que tan poco espacio narrativo ocupa.


 
Frozen

Los comentarios han sido sumamente elogiosos respecto a esta nueva producción made-in-Disney. La Crítica Descalza no irá tan lejos, porque Frozen:El reino de hielo no es tan hilarante, tierna y entretenida como Enredados, si bien las canciones son indudablemente mejores (contando, además, con la voz de Idina Menzel). Lo significativo, no obstante, es que el protagonismo total es para personajes femeninos, dejando a los típicos consortes como elementos coyunturales. Disney sigue profundizando en su temática recurrente: el amor como fuerza demoledora y cura redentora. Si bien esta vez explora principalmente los sentimientos fraternales, y utiliza el romanticismo para reflexionar sobre el tiempo, las afinidades y las situaciones que se se hacen necesarias para enamorarse de alguien. Lo cual no deja de significar un punto y aparte en una empresa (la del ratón Mickey) siempre más propicia a empujar a sus heroínas a caer en brazos del primer príncipe que pasa por la calzada. ¿Está modernizando Disney su discurso? Sin duda. En el campo visual se mantiene el dibujo dulcificado que ya se utilizó en Tangled, aunque las recreaciones y el ambiente invernal (que beben directamente del relato que toman como base: La reina de las nieves) son de agradecer. Además, los típicos (y tópicos) animales cantores son relegados por una vez, para darle protagonismo al estupendo muñeco de nieve.

lunes, 20 de enero de 2014

Award Season: Globos y Óscares Parte 1.

Las nominaciones a los Oscar nos regalaron dos extraordinarias noticias: Leonardo DiCaprio opta a llevarse la estatuilla como mejor actor y Michael Fassbender lo hace como mejor secundario siendo ésta (por 12 años de esclavitud) su primera nominación a los premios de la Academia.  Y es que, como ya hemos dejado caer por aquí previamente, esclavitud sí, desnudos no. A los miembros de la Academia no les importan ni la violencia, ni el drama pero cuando se trata de "impudicias" y gays el Oscar siempre se lo va a acabar llevando Paul Haggis y aquel Crash que dejó a Brokeback Mountain en la butaca. Los americanos son así. Dicho esto, retomemos a Leonardo. Es de justicia que gane. Y que gane por encima de su mayor contendiente, Mathew McConaughey. DiCaprio lleva años demostrando su valía como actor y los Oscar llevan ignorándole desde Titanic; llegando al extremo del año pasado, cuando ni siquiera fue nominado por Django Desencadenado mientras Christoph Waltz se hacía con su segunda estatuilla. McConaughey, por otro lado, se pasó la mayor parte de su vida quitándose la camiseta junto a la hija de Goldie Hawn pero desde que se puso serio (The Lincoln Lawyer) ha venido ofreciendo una media de alrededor de 4 buenos papeles en los últimos 6 años, entre ellos en The Paperboy, Killer Joe, Magic Mike, Mud y la que nos ocupa, Dallas Buyers Club. Todo esto es fantástico, nos descalzamos ante él y nos alegramos de que, al fin, demuestre el gran actor que se escondía bajo esos pectorales al sol. No obstante, si hubiera que pronosticar, esta Crítica apostaría sus euros por el marido de Camila Alves. Y es que a la Academia lo que le gusta es un buen "comeback", no un DiCaprio estable que año tras año ha venido ofreciendo grandes interpretaciones desde el principio de su carrera. Los Globos de Oro premiaron a Leonardo, los Críticos y el Actor´s Guild (SAG) a McConaughey. Lo cierto es que ambos tienen papeletas entre los votantes y saben moverse en el mundo de Hollywood lo suficiente como para convertir esta temporada de premios en algo mucho más divertido.

Volviendo a los Globos y a otras buenas noticias, qué espléndida estaba Robin Wright, ganadora por House of Cards; o Elizabeth Moss, también estupenda. Se agradece mucho que, en ausencia de Homeland, veamos a otros actores y actrices subirse al podio de las excelentes producciones televisivas. Alfonso Cuarón fue nombrado mejor director, algo que, presumiblemente tiene grandes posibilidades de ocurrir de nuevo en los Oscar. Sería una gran noticia, sobre todo porque el mayor mérito de Grávity es tan sencillo como que haya llegado a hacerse, y ese reconocimiento debe ser para su director, productor y guionista. Jared Leto ganó por Dallas Buyers Club el globo a mejor secundario por encima de Fassbender. Desgraciadamente esta está siendo la tónica tanto en los SAG como en otras entregas de premios. Y es que seamos sinceros, Leto hace de travesti, y después de un buen "comeback" lo que más gusta en Hollywood es un buen "makeover". Mucho me temo que tanto Chiwetel Ejiofor como Michael Fassbender tendrán que conformarse estar nominados, porque en lo relativo a 12 años de esclavitud, las únicas opciones realistas son las de Mejor película y Mejor secundaria para Lupita Nyong´o. No obstante, y eh aquí el hecho más preocupante de la noche de los Globos de Oro, es que el premio de “supporting actress” se lo llevase Jennifer Lawrence (por encima de Lupita, pero también de Sally Hawkins o Julia Roberts), convertida sin lugar a dudas en la nueva novia de América y la cual ya tiene en su poder un más que reciente Oscar, con sólo 23 años. Esto NO puede pasar en los Oscar. No debe. Aunque es una posibilidad… Lawrence es el nuevo ídolo de la humanidad y se lo ha ganado, es simpática, políticamente incorrecta y según los estándares Hollywoodienses (y a pesar de su escultural figura) es claramente obesa por lo que se la ha tildado de "chica de a pie", por mucho que aparezca en la híper estilizada campaña de Dior. Al final del día: el mundo la adora. Por eso ganó el año pasado (aunque es una actriz talentosa y ¡sólo al principio de su carrera!) el concurso de popularidad, y podría repetir hazaña.

El otro drama es American Hustle, que se alzó con el premio a mejor película (comedia). Aún no se ha estrenado en España y es muy posible que mi desagrado por su director, David O´Russell, me ciegue. O quizá sea simplemente la profunda impotencia que me produce ver como la tragicomedia de Russell, diseñada para acumular premios, se convierte en la chica más popular de la clase frente a films más marginales, pero excelentes, como Inside Llewyn Davis (obra maestra de los Coehn) que no pudo ser rival ni siquiera en la sección de comedia o musical de los Globos y que ha sido totalmente ignorada de cara a los Oscar. En la sección de drama la ganadora fue 12 años de esclavitud, esperemos que esta sea la pauta a seguir; y en series, indudablemente, Breaking Bad barrió con su última temporada cualquier posibilidad de no alzarse como ganadora. Tina y Amy volvieron como presentadoras de un show mucho más entretenido en los últimos años que la gala de finales de febrero. Con MUCHO más margen para ser políticamente incorrecto, y es que las antiguas humoristas de Saturday Night Live pusieron la guinda a una noche más o menos redonda hablando de la cálida bienvenida vaginal que suelen ofrecen las modelos a Leonardo DiCaprio. Porque, risas aparte, es una verdad como un templo.