lunes, 10 de febrero de 2014

Dedicado a: Leonardo DiCaprio

Dediquémosle a Leo un artículo antes de que gane el Oscar (o por si desgraciadamente no lo gana) porque es hora de un reconocimiento. Que la Academia tome nota, por favor.

Todo esto surge a raíz de El Lobo de Wall Street, claro. Qué brutalidad de actuación, sinceramente, ¿qué más esperan que demuestre este chico? Al salir del cine empecé a pensar en los papeles de DiCaprio y me reiteré en mi conclusión de que jamás ha fallado. Puede que haya alguna película del montón por ahí, como El hombre de la máscara de Hierro o Rápida y mortal; o que no todos sus films hayan sido un éxito de crítica o público (Celebrity, Gatbsy, Shutter Island) pero él siempre lo ha dado todo como actor, con espléndidos resultados. Y esto es pura objetividad. Las cosas son así, que vayan al psicólogo los que no le soporten.


Dejando atrás sus comienzo en tv la (ingente e impresionante) lista de títulos cinematográficos (27) casi no tiene mácula. Tres de sus primeras cintas, Vida de este chico, ¿quien ama a Gilbert Grape? y Diario de un rebelde dejaron claro que el jovencísimo intérprete tenía lo que se necesita en Hollywood para convertirse en estrella emergente (eclipsando, por el camino, a Johnny Depp). Aunque indudablemente la locura llegase con Titanic. La semilla de rebelde adolescente con sex-appeal movilizador de hormonas ya la había plantado de la mano de Baz Luhrman en su adaptación de Romeo y Julieta junto a Claire Danes; pero el hundimiento del barco insumergible y su romance con Kate Winslet le llevaría a la cima del éxito y también marcaría el comienzo de sus extrañas desavenencias con la Academia, cuando no fue nominado por el papel de Jack y tampoco acudió a la ceremonia donde el film de James Cameron se llevó 11 estatuillas. Yo tenía nueves años cuando salió Titanic, fue mi primera obsesión cinematográfica. Quería saberlo todo sobre el suceso histórico, sobre el proceso cinematográfico y, claro, también tenía forrada la carpeta con fotos de Leo, Kate y ese beso en proa que junto con la voz de Celine Dion ya forma parte del imaginario colectivo del mundo. Era demasiado pequeña para ir a verla al cine y mis padres la compraron en VHS, no me moví del sillón en tres horas y es  posible que sea la película que más veces he visto en mi vida. Por eso, cuando la re-estrenaron en 2012 por el centenario en 3D y pude verla dos veces, una de ellas en el Imax de Londres-Waterloo, creo que fue uno de los mejores momento de mi vida cinematográfica. Por fin pude llorar en pantalla grande. Y, claro, aprovechando que estaba en Reino Unido, visitar toda exposición sobre el barco que estuviera a mi alcance, incluido el museo de Belfast, donde se construyó el navío. Toda esta información personal sólo sirve para dejar claro que yo fui de esa generación, la de Titanic, la de Leo. La de los noventa. Y he crecido viéndole crecer en sus películas al mismo ritmo que iba evolucionando mi amor por el cine. DiCaprio acaba de cumplir 39 años ¿cómo ha pasado? Pero sigue conservando ese rostro juvenil y esos ojos azules voraces.
 

Poco a poco, año tras año, trabajo por trabajo, ha ido cimentando poco a poco su posición en Hollywod, afianzó su talento, fue evolucionando como actor y ha ido añadiendo modelos a su lista de parejas sentimentales, resumida por Amy Poheler y Tina Fey en los pasados Globos de Oro. No obstante, su actual posición en la industria hoy en día es inmensa, siendo también activista a favor del planeta y la biodiversidad con su propia fundación. Cinematográficamente es posible que Gangs of New York marcase una clara diferencia, porque le permitió conocer a Martin Scorsese, con quien ha formado uno de los tándems cinematográficos para exitosos y prolíficos de Hollywood. Desde entonces no ha dejado de trabajar con otros grandes directores y ha regalado actuaciones para el recuerdo: Atrápame si puedes, El aviador, Infiltrados, o Diamante de sangre. Con Revolutioanary Road tuvimos la oportunidad de imaginar qué habría sido de Rose y Jack en la América de los años cincuenta; y es que en esta película dirigida por Sam Mendes (entonces marido de Winslet) los dos actores volvieron a reencontrarse si bien llevaban siendo amigos desde 1997.  
 

A continuación vinieron dos de mis títulos favoritos y dos de sus mejores interpretaciones: Origen y Django Desencadenado. Entre medias J.Edgar, El gran Gatsby y su última aparición: El lobo de Wall Street, que es su quinta colaboración (y sin duda la más compleja) con Martin Scorsese. Un proyecto personal que ha sacado el mismo adelante como productor. De sus numerosos trabajos, ha sido nominado a los Oscar 3 veces (Gilbert Grape, El aviador y Diamante de sangre), sin haber ganado nunca ninguna estatuilla, si bien tiene en casa dos globos de oro por El aviador y recientemente por El lobo de Wall St por la que también ha vuelto a ser nominado como mejor actor en los Oscar 2014. Dada la trágica injusticia del año pasado, cuando ni siquiera fue nominado como secundario, las esperanzas están puestas en el próximo 2 de marzo, cuando podría por fin llevarse el premio a casa. Su máximo competidor es Mathew MacConaughey, y ambos tienen posibilidades. No obstante, ya es hora de que Leonardo Dicaprio sea finalmente reconocido por su carrera y sus aciertos actorales. Pero ¿cuántos inmensos actores hay sin Oscar? ¿Cuántos tuvieron que conformarse con un Honorífico? Esperemos que no sea el caso, a pesar de todo, lo importante es tener talento y trabajo y a DiCaprio no le faltan ninguno de los dos.
 


 
¿Brindaremos por su Oscar?
 

 

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