viernes, 28 de marzo de 2014

Guillaume y los chicos ¡a la mesa!: ¿La nueva "Intocable"?


Esta película de prolongado nombre, dado a las confusiones en la taquilla de los cines, parece estar causando sensación en Francia por encima, dicen incluso, que Intocable. Aunque esto no tiene por qué ser especialmente llamativo, al fin y al cabo Intocable era una película normalita que tocaba la fibra sensible adaptando parte de una novela autobiográfica donde un millonario tetrapléjico encontraba de nuevo las ganas de vivir gracias a su cuidador proveniente de los suburbios. Al lado de esta historia de superación edulcorada y predecible se encontraba, por aquel entonces, la maravillosa De óxido y hueso con una espléndida Marion Cotillard, pero este film no hizo la misma caja. Así pues, hay que pensárselo dos veces ante comparaciones traicioneras como la que encabeza este artículo. Principalmente porque la película que nos ocupa,  Guillaume y los chicos, ¡todos a la mesa! poco o nada tiene que ver con Intocable, exceptuando quizá cierto porcentaje de redención personal ante las inseguridades, los baches y las carencias.

No obstante, Guillaume afronta su problemática: los prejuicios sociales sobre la homosexualidad, las preconcepciones culturales, la esencia del amor, las influencias referenciales de la familia y el tránsito vital de búsqueda del yo interno; desde una perspectiva muy distinta. Mucho más autocrítica y, en cierta medida, realista a pesar de su buscado y recargado estrambotismo. Todo cocinado de forma desigual en una comedia tan alocada como trágica en sus adentros, representando un drama a veces incluso grotesco mediante los esperanzados tintes de la paleta cómica francesa. Hilarante y sorprendente relato autobiográfico de Guillaume Galliene (que salía en la Búsqueda 2 haciendo de policía parisino) cuenta con una propuesta formal entre el teatro y el sketch que funciona simbióticamente elevando de parodia a película kitsch un film cuyo desenlace plantea más preguntas que su bipolar planteamiento, finísima disección social re-vestida de sincerado monólogo. Y es que es más fácil invitar al despiste cuando la audiencia vive en el mismo mundo donde se juega la partida.

 

lunes, 3 de marzo de 2014

Oscar 2014: el triunfo del humor y la autocrítica.

Una Gala de los Oscar no es sinónimo de éxito, de hecho, la mayor parte de ellas tienden a hacerse invariablemente largas. La gala 86 de los Premios de la Academia de cine norteamericana ha sido tirando a sosa, con muchas canciones pero muy lánguidas, sólo el Happy de Pharrel Williams hizo bailar al personal. No obstante, también ha sido una de las mejores la Hº de los Oscar gracias a la estupenda Ellen Degeneres. Esa mujer es la jefa, y tan políticamente incorrecta como elegante. Ofreció una ceremonia divertida, con momentos hilarantes y que hizo protagonistas a muchos de los asistentes. Sin duda debería convertirse en la nueva Billy Cristal.

Respecto a los premios, éstos fueron tan previsibles como repartidos, aunque se mantuvo la sensación de que podría haber sorpresas. 12 años de esclavitud se hizo con el premio a Mejor Película de manos de Will Smith, cuya sola presencia era puro testimonio de lo que iba a acontecer: Hollywood premiaba una película sobre la esclavitud y premiaba así también a su director, Steve McQueen, primer director de color en ser premiado, quien terminaba su discurso con palabras de peso: hay que vivir, no sobrevivir. Y se lo dedicaba a todas las personas que aún hoy siguen esclavizadas en el mundo. El film se llevaba también el Mejor guión adaptado. No obstante, Gravity se hizo poco a poco la ganadora numérica de la noche, llevándose 7 Oscars, todos los técnicos (que atestiguan el cambio que esta película ha hecho en el cine) y el de Mejor Director para el entrañable Alfonso Cuarón, primer realizador latino que se hace con la estatuilla. Lupita Nyong´o también hacía noche de record al resultar ganadora por su papel de Patsy, también por 12 años de esclavitud, en el que había sido su debut en el cine tras salir de la escuela de cine. Previsiblemente Cate Blanchett y Jared Leto se hicieron con los Oscars a Mejor Actriz y Mejor Secundario, mientras Mathew McConaughey se hacía con el de Mejor Actor, y le arrebataba a Leonardo Dicaprio el suyo a pesar de llevar ya 4 nominaciones. Algunas más lleva Amy Adams, que también se fue de manos vacíos, al igual que su película, La gran Estafa Americana de David O. Russell. El lobo de Wall st. también se quedó sin premiar, en una noche de grandes perdedores, pero aún más de grandes ganadores. Ayer había mucho talento en la sala, a pesar de algunas notables ausencias. Cómo se echa de menos a Jack Nicholson. Repasemos lo peor y lo mejor de la gala:






 

Lo mejor:

-Ellen Degeneres vestida de hada, tronchante.
-La decoración de la gala, usando luces, focos y bombillas. Original y minimalista en una apuesta mucho menos barroca que de costumbre.
-Gala de la diversidad, con múltiples presentadores afroamericanos (aunque ningún asiático y pocos latinos).
-Michael Fassbender, al fin nominado y arrolladoramente sexy a pesar de irse a casa de vacío.
-Las mejores vestidas: Charlize Theron, Jennifer Lawrence, Amy Adams, Julia Roberts, Olivia Wilde...
-Una gran noche para Catherine Martin, ganadora de 2 Oscar por El gran gatsby, y esposa de Baz Luhrman, también director del film.
-Los vídeos de los Héroes, a quienes estaba dedicada la gala, hacían revivir todas las infancias.
-Los estupendos U2, que no pudieron llevarse el Oscar a mejor canción que acabó en manos del Let it go de Frozen.
-Whoopi Goldberg y sus chapines escarlata.
-El homenaje de Bill Murray a su recientemente fallecido compañero de los canzafantasmas.
-La foto más retwiteada del mundo: Ellen posando con Meryl Streep y todos los que cabían en plano en plena ceremonia.
-El sincero y emotivo discurso de Lupita Nyong´o.
-El momento pizza, repartida entre los asistentes más enrollados y Ellen pidiendo propina para el repartidor a Harvey Weinstein con el sombrero de Pharrel Williams. Lupita donó a la caja su brillo de labios, hilarante.
-El buen rollo de muchas grandes estrellas, que incluso se pusieron a bailar al ritmo de Happy (Amy Adams) y lo dieron todo para hacernos disfrutar (Streep, Pitt, Julia Roberts).
-El discurso feminista y crítico de Cate Blanchett.
-Steve McQueen dando saltos de felicidad al final de la gala, con el Oscar ya en la mano.
-Jamie Fox, bailando y cantando mientras hacía de presentador. Este hombre siempre está a punto para una fiesta.

Lo peor:
 
-Que Leonardo DiCaprio siga sin Oscar y sus pocas ganas de pasarlo bien en la ceremonia.
-Que Moonsong de Her estuviera nominada y no Inside LleWyn Davis.
-Un hipermotivado Jared Leto cuyo discurso sobre Ucrania y Venezuela en los Oscar fue terriblemente panfletario e hipócrita.
-Kim Novak o como la cirugía destroza más la belleza que la edad.
-Los tremendos temas de los documentales, reflexivos y críticos, para que acabase ganando una banalidad sobre coristas.
-La actuación de Idina Menzel cantando Let it go, muy flojita.
-Que traigan a Pink a la gala para cantar Over the rainbow. ¿Dónde está el espectáculo?
-La sosería, la desgana y el despeinado de Emma Watson, parecía aburrirse terriblemente.
-Las ovaciones en pie, hubo tantas que desvirtuaron el gesto cuando apareció el enorme (y desorientado) Sidney Poitier.
-Jared Leto y Benedict Cumberbatch intentando colarse en las fotos de tapadillo.
-La diadema y el escote del por otra parte bonito atuendo de Lupita, una pena.
-La ausencia de Tom Hanks de la gala al no estar nominado, y la extraña desaparición de Michael Fassbender de su asiento durante al menos una hora.
-La enorme tripa de Elsa pataky en ese terrible vestido, y el brazo-capa de Penélope Cruz presentando el mejor guión para Her.
-El discurso de McConaughey, religiosísimo y pasado de vueltas.
-Latriste e ingente cantidad de grandes actores que se han marchado este año.