lunes, 20 de enero de 2014

Award Season: Globos y Óscares Parte 1.

Las nominaciones a los Oscar nos regalaron dos extraordinarias noticias: Leonardo DiCaprio opta a llevarse la estatuilla como mejor actor y Michael Fassbender lo hace como mejor secundario siendo ésta (por 12 años de esclavitud) su primera nominación a los premios de la Academia.  Y es que, como ya hemos dejado caer por aquí previamente, esclavitud sí, desnudos no. A los miembros de la Academia no les importan ni la violencia, ni el drama pero cuando se trata de "impudicias" y gays el Oscar siempre se lo va a acabar llevando Paul Haggis y aquel Crash que dejó a Brokeback Mountain en la butaca. Los americanos son así. Dicho esto, retomemos a Leonardo. Es de justicia que gane. Y que gane por encima de su mayor contendiente, Mathew McConaughey. DiCaprio lleva años demostrando su valía como actor y los Oscar llevan ignorándole desde Titanic; llegando al extremo del año pasado, cuando ni siquiera fue nominado por Django Desencadenado mientras Christoph Waltz se hacía con su segunda estatuilla. McConaughey, por otro lado, se pasó la mayor parte de su vida quitándose la camiseta junto a la hija de Goldie Hawn pero desde que se puso serio (The Lincoln Lawyer) ha venido ofreciendo una media de alrededor de 4 buenos papeles en los últimos 6 años, entre ellos en The Paperboy, Killer Joe, Magic Mike, Mud y la que nos ocupa, Dallas Buyers Club. Todo esto es fantástico, nos descalzamos ante él y nos alegramos de que, al fin, demuestre el gran actor que se escondía bajo esos pectorales al sol. No obstante, si hubiera que pronosticar, esta Crítica apostaría sus euros por el marido de Camila Alves. Y es que a la Academia lo que le gusta es un buen "comeback", no un DiCaprio estable que año tras año ha venido ofreciendo grandes interpretaciones desde el principio de su carrera. Los Globos de Oro premiaron a Leonardo, los Críticos y el Actor´s Guild (SAG) a McConaughey. Lo cierto es que ambos tienen papeletas entre los votantes y saben moverse en el mundo de Hollywood lo suficiente como para convertir esta temporada de premios en algo mucho más divertido.

Volviendo a los Globos y a otras buenas noticias, qué espléndida estaba Robin Wright, ganadora por House of Cards; o Elizabeth Moss, también estupenda. Se agradece mucho que, en ausencia de Homeland, veamos a otros actores y actrices subirse al podio de las excelentes producciones televisivas. Alfonso Cuarón fue nombrado mejor director, algo que, presumiblemente tiene grandes posibilidades de ocurrir de nuevo en los Oscar. Sería una gran noticia, sobre todo porque el mayor mérito de Grávity es tan sencillo como que haya llegado a hacerse, y ese reconocimiento debe ser para su director, productor y guionista. Jared Leto ganó por Dallas Buyers Club el globo a mejor secundario por encima de Fassbender. Desgraciadamente esta está siendo la tónica tanto en los SAG como en otras entregas de premios. Y es que seamos sinceros, Leto hace de travesti, y después de un buen "comeback" lo que más gusta en Hollywood es un buen "makeover". Mucho me temo que tanto Chiwetel Ejiofor como Michael Fassbender tendrán que conformarse estar nominados, porque en lo relativo a 12 años de esclavitud, las únicas opciones realistas son las de Mejor película y Mejor secundaria para Lupita Nyong´o. No obstante, y eh aquí el hecho más preocupante de la noche de los Globos de Oro, es que el premio de “supporting actress” se lo llevase Jennifer Lawrence (por encima de Lupita, pero también de Sally Hawkins o Julia Roberts), convertida sin lugar a dudas en la nueva novia de América y la cual ya tiene en su poder un más que reciente Oscar, con sólo 23 años. Esto NO puede pasar en los Oscar. No debe. Aunque es una posibilidad… Lawrence es el nuevo ídolo de la humanidad y se lo ha ganado, es simpática, políticamente incorrecta y según los estándares Hollywoodienses (y a pesar de su escultural figura) es claramente obesa por lo que se la ha tildado de "chica de a pie", por mucho que aparezca en la híper estilizada campaña de Dior. Al final del día: el mundo la adora. Por eso ganó el año pasado (aunque es una actriz talentosa y ¡sólo al principio de su carrera!) el concurso de popularidad, y podría repetir hazaña.

El otro drama es American Hustle, que se alzó con el premio a mejor película (comedia). Aún no se ha estrenado en España y es muy posible que mi desagrado por su director, David O´Russell, me ciegue. O quizá sea simplemente la profunda impotencia que me produce ver como la tragicomedia de Russell, diseñada para acumular premios, se convierte en la chica más popular de la clase frente a films más marginales, pero excelentes, como Inside Llewyn Davis (obra maestra de los Coehn) que no pudo ser rival ni siquiera en la sección de comedia o musical de los Globos y que ha sido totalmente ignorada de cara a los Oscar. En la sección de drama la ganadora fue 12 años de esclavitud, esperemos que esta sea la pauta a seguir; y en series, indudablemente, Breaking Bad barrió con su última temporada cualquier posibilidad de no alzarse como ganadora. Tina y Amy volvieron como presentadoras de un show mucho más entretenido en los últimos años que la gala de finales de febrero. Con MUCHO más margen para ser políticamente incorrecto, y es que las antiguas humoristas de Saturday Night Live pusieron la guinda a una noche más o menos redonda hablando de la cálida bienvenida vaginal que suelen ofrecen las modelos a Leonardo DiCaprio. Porque, risas aparte, es una verdad como un templo.

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