domingo, 27 de octubre de 2013

Críticas 2x1: Adiós a la reina + Si de verdad quieres.

Ciertamente, 'Adiós a la reina' y 'Si de verdad quieres' no podrían ser dos películas más diferentes. La primera, de factura francesa y proyectada prácticamente sólo en los circuitos de versión original, cuenta la historia del desamor de María Antonieta desde la mirada de la servidumbre. Mientras que la segunda, una tragicomedia mainstream de Meryl Streep, narra las desavenencias de un matrimonio americano en crisis. No obstante, ambas comparten tanto la mirada femenina como la tragedia de la soledad como tema central.
En 'Adiós a la reina' encontramos a una espléndida Diane Krüger quien, sin embargo, aparece más avejentada que nunca para representar a una Antonieta presa del desamor, la edad, la desesperanza y el derrotismo ante una vanidad sin seguidores. El de la actriz Lea Séydux es, en contrapunto, un personaje lleno tanto de una firmeza arrolladora como adolecente de un amor por la reina francesa que llevará hasta sus últimas consecuencias, convirtiéndose, en el fondo, en el último ensamblaje de un sistema que se estaba desgajando desde dentro. La película goza de un don para provocar la inquietud y la fatalidad mediante una clarividente poesía cinematográfica, la cual resulta, eso sí, un tanto lenta. Llena de un lírico tragicismo, este adiós al Antiguo Régimen nos muestra los entresijos emocionales de los últimos días de María Antonieta, pero también el penoso declive de una casta en extinción. Y al hacerlo, se convierte en una cinta que encuentra en la problemática actual un buen espacio junto al que reflexionar sobre las crisis políticas, sociales y sentimentales.

En contrapunto, en Si de verdad quieres nos encontramos con un relato de autoayuda filmado. Una cinta, ésta, que podría haber ganado de haber sido rodada en un entorno de menor presupuesto y mayor sensibilidad contextual, y que aunque consigue alejarse de la esencia de rom-com para adultos que quiere vender (al estilo de las últimas protagonizadas por Diane Keaton) debería de haberse centrado en ensalzar sus mejores atributos, es decir: su naturalidad ante el sexo, su sinceridad sobre la soledad, y las magníficas dotes de dos brillantes actores que ya han pasado la cincuentena como Tommy Lee Jones y Meryl Streep. Centra demasiado la carga cómica y conceptual en las relaciones físicas de la pareja, cuando en realidad el guión despliega pinceladas que van mucho más allá de lo sexual, adentrándose en la necesidad de re-encontrar la intimidad y la afinidad. En ser capaces de sentir la vida en vez de limitarse a vivirla como una sucesión de días. Y habría, quizá, de haber criticado con más dureza las concesiones un tanto "machistas" del personaje masculino, por mucho que lo enmarquen dentro de la dinámica de la tópica familia americana. En cualquier caso, se agradece mucho ver en pantalla tal falta de complejos para hablar de temas (y edade

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