domingo, 20 de octubre de 2013

¿Hollywood ya no tiene ideas?

 
No sé por qué está pasando, pero claramente desde hace unos cuantos años la poderosa industria hollywoodiense se adolece de algo: A las productoras les faltan ideas.
A la sazón del primer tráiler filtrado del reboot de "Spiderman", el nuevo relanzamiento de la franquicia, capitaneada por Marc Webb; junto con el inminente remake de "Los hombres que no amaban a las mujeres" dirigido en su versión made in USA por el excelente David Fincher o las infinitas secuelas, precuelas y nuevas creaciones de la factoría "súper héroes" americana, comienzo a sentir un agudo hastío y a preguntarme si no tienen nada más que ofrecer al otro lado del charco.
Es algo evidente que en EE.UU no doblan y por supuesto tampoco leen subtítulos, ellos, directamente, hacen la película de nuevo. Para eso son una superpotencia ¿no? Así han perpetrado los remakes de infinitas películas, entre ellas, cientos de films asiáticos de terror (The Eye, The Ring), alguna francesa (LOL), suecas (Déjame entrar), la española "REC" o "The Girl with the dragon tattoo" a la que le queda poco para salir del horno. La lista, evidentemente, es muchísimo más larga. El principal problema a este respecto es que en América casi no ven cine europeo en las salas, así que para que los buenos productos den dinero, hay que reponerlos y revenderlos. Es así. Lo dramático del asunto es que no sólo rehacen lo hecho por otros, sino lo hecho por ellos mismos hace escasamente poco tiempo, como le ocurre a Spiderman. ¿Qué necesidad había de volver a relanzar la franquicia? El dinero, ya. ¿Pero no podrían haber innovado? Alguna novedad habrá, sí, pero sigue sin convencerme, incluso aunque su protagonista sea el talentoso Andrew Garfield.

La secuelitis es algo, además, que ya viene de lejos: desde las múltiples XMEN, Batman, los Transformers de Michael Bay, Superman (la cual, más allá de la mítica trilogía de Reeves, se deshinchó con el reboot fallido y espera ahora al nuevo relanzamiento que se está cociendo) o la desgastada Spiderman original. Todas ellas poco tienen que ver con las grandes sagas del cine, como Indiana Jones, Star Wars o Harry Potter, sagas con enjundia y aún más, con motivo. Sólo se salva el Caballero Oscuro de Nolan, quien sí ha sabido relanzar con ingenio, sutileza y savoir faire. A todo esto hay que sumarle lo que yo llamo "el efecto de los Vengadores", esa película que contará con múltiples superhéroes y para la que se han debido estrenar previamente todas las nuevas pelis de turno: "Iron Man II", "Thor", "Capitán América" e incluso, "Linterna Verde" ¡todo en menos de un año!

Me gustan las pelis Marvel, pero esta avalancha empieza a ser demasiado. Sólo "XMEN First Class" me pareció un producto bueno, redondo y especial, que se separaba del típico blockbuster para recrear, con sus aires setenteros, algo más que una película con personajes en mayas. Es más, James McAvoy y Michael Fassbender estaban espléndidos en sus actuaciones, las cuales pedían más que la ristra de mamporros de, por ejemplo, "Capitán América". Pero no estoy criticando el género, que yo consumo casi felizmente, sino la sobreexplotación de los mismos patrones, la falta de creatividad, de originalidad, de aire fresco. Además, el problema no sólo afecta a las películas de gran presupuesto, al fin y al cabo Haneke hizo él mismo el remake de su Funny Games de 1997 sólo diez años después. También ocurrió con la Lolita de Kubrick, remakeada por Adrian Lyne, o como ocurrirá, me temo, con el clásico El gran Gatsby, que podría protagonizar, se comenta, Carey Mulligan.

Lo cierto es que echo de menos que se gaste el dinero en un producto único, algo que desprenda calidad, buenos actores y un buen guión. El público también necesita, a veces, ser reeducado. El cine tiene que dar algo más, algo por encima del blockbuster veraniego, del remake, el reboot, y la secuela, precuela y su largo etcétera. La fábrica de ideas tiene que ponerse a funcionar, que las entradas cada vez están más prohibitivamente caras. Es cierto que en verano es cuando más puede acusarse, y que entre medias nos encontramos con algunas delicias extranjeras (El árbol, Una mujer en áfrica) e incluso grandes productos americanos (Win Win ganamos todos). No se trata pues, de criticar el cine porque sí. Pero la realidad es que da pena ver como se desechan algunos buenos proyectos para redirigir los fondos hacia producciones que nada nuevo tienen que ofrecer. ¿Dónde está el Hollywood dorado?

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